La balada de Molly Sinclair

Juan Vico

.

Hacer noche

Vendrá la noche únicamente
para que comamos de su mano.
Nos despreciará con sus burdos ojos
de medusa opulenta.
Vendrá una noche
como tantas otras
a susurrarnos al oído con nuestra propia voz.
Su rostro cercano e irremediablemente ajeno
irá borrándose a medida que las horas se incendien
como un gastado fotograma.
Regresaremos a la noche desde la noche misma,
reordenaremos el callejero de nuestra historia común,
y en este bar idéntico al resto, en esta escena repetida,
inmóvil y banal, los vasos en alto,
las palabras en alto,
conjugaremos eternamente nuestras frágiles estrategias.
Vendrá la noche predispuesta, tentadora,
con su maquillaje descolorido, su falda de colegiala,
su sabor a sangre disimulado con ginebra.
Traerá el temblor y la sed,
el frío de la adolescencia
y el hedor de nuestros muertos:
la literatura
más barata
se escribe siempre sobre su espalda.